Estuve pensando mucho en la presión que sentimos por estar produciendo todo el tiempo. No nos detenemos a cuestionarnos por qué, para qué y sobre todo para quién estamos en modo producir 24/7. ¿Cuándo fue la última vez que hicimos algo solo por el placer de hacerlo? Sin compartirlo en redes sociales, sin cuestionarnos demasiado, sin tener la presión de hacerlo perfecto, sin comercializarlo ni exponerlo. Aplico este mismo pensamiento a lo que consumimos ¿De qué forma queremos usar nuestro tiempo? ¿Qué cosas se merecen nuestra atención? ¿Disfrutamos de aquellos ¨contenidos¨que consumimos tan vorazmente? (Odio la palabra contenido, porque llamativamente, hoy carece de eso que el mismo término pregona)

Mi escritorio, uno de mis altares de lectura preferidos (sí, tengo más de uno!)

Me empecé a hacer estas preguntas hace unos años junto con otra más sencilla pero igual de importante: ¿qué es lo que más me gusta hacer? La respuesta indiscutida fue: leer. Leer es un acto íntimo, casi siempre solitario, una conexión con lo sensible y lo emocional. De chica me pasaba horas leyendo, era una constante en mi vida, un acto vital. No lo pensaba tanto, solo leía. No tenía que ¨hacerme tiempo¨ porque leer era lo que más me gustaba hacer. De grande, la adultez me robó esa sencillez placentera y perdí la costumbre de leer de esa forma tan plácida y genuina. Pero un día entendí que había perdido algo importante. Entonces mi inconsciente comenzó a idear un plan que me empujó de a poco a darle tiempo a eso que en algún punto es solo para mí. A eso que me da vida. Una actividad ¨poco productiva¨ en un mar de productores desaforados, zombis y sobrepasados. Un placer que no es apurado por el consumo, porque aunque decida compartir algo de lo que leo en redes sociales o incluso en este espacio, les aseguro que nadie me corre para leer más.

Si bien siempre me gustó mucho leer, pasé años sin conectar de forma sostenida con la lectura. Volví a los libros hace algunos años y como consecuencia de eso empecé a escribir una novela, hice una maestría de edición de libros y hoy soy la moderadora y voz narradora de Lulú Reads. En éstos años fui prestando atención a mis propios hábitos alrededor de la lectura y hoy quiero compartirlos con ustedes. Quizás las ayude a recuperar (o empezar) a conectar con los libros desde un lugar libre de presiones y 100% disfrutable. Si terminar de leer un libro te parece un milagro, si te sentís abrumada por el uso del celular o si simplemente querés probar algo nuevo, esta breve (y realista) guía es para vos.

  1. Sincerate: ¿Qué es lo que realmente disfrutas leer? ¿Te gusta el romance? ¿La fantasía? ¿Solo leíste novelas para adolescentes y es el único género que te atrapa? Empezá por ahí. A mi particularmente me encantan las historias coming of age y juveniles. Son ésos los libros que me dan genuinas ganas de leer, incluso frente a cualquier otra actividad o propuesta tentadora. Te recomiendo que elijas un libro de un género o autor que ya sepas que te gusta: disfruta de tu zona de confort y usala a tu favor. Siempre recomiendo los libros de misterio para éstos momentos porque las intrigas nos hacen querer leer más. Olvidate de lo que leen los demás, aquí no hay lugar para snobismos. ¡Leé lo que tengas ganas de leer!

  1. Incorporar sin forzar: es como cuando queremos comer mejor y no sabemos por dónde empezar. Incorporar en lugar de restringir alimentos es una forma inteligente de volvernos más saludables. Lo mismo pasa con los libros. ¿Te gusta mucho ver series o youtube? No dejes de hacerlo, pero probá incorporar por lo menos una vez por semana la lectura de algunas páginas. Leer puede ser lo que vos quieras; recurrí a los libros como lo harías a una película un domingo lluvioso o a una serie mientras cenás en la semana.

  1. Comenzá con un clásico o volvé a leer un favorito: además de amigarte con tu propio gusto lector podés probar con elegir un clásico (Mujercitas, Orgullo y Prejuicio, La Campana de Cristal) o un libro que ya hayas leído y te guste mucho. Es más llevadero retomar, o incluso iniciar, con el hábito de leer si empezamos con un libro que ya sabemos que nos encanta. Ese libro nos llevará hacia otros libros y casi sin darnos cuenta vamos a haber incorporado lecturas nuevas y sorprendentes.

  1. De bolsillo: elegí ediciones que sean fáciles de transportar. Si bien me encantan las ediciones especiales - ilustradas, tapa dura e incluso troqueladas - recomiendo mucho las versiones más sencillas y pequeñas ya que son fáciles de llevar a todos lados y de abordar en cualquier momento del día. Mis lugares para leer favoritos (por fuera de mi casa) son: la fila del supermercado, el subte o colectivo, salas de espera, aviones. Incluso cuando viajo por trabajo siempre me llevo uno o dos libros; los aeropuertos y los aviones son un gran lugar para leer (y para llorar también, dato). Bonus track: si te cuesta concentrarte por mucho tiempo, optá por libros de cuentos o poesía. Lecturas espectaculares, a prueba de frustración! (Al final de la guía te recomiendo algunas).

  1. Chau ruido, hola mundo analógico: ¿Cuántas cosas podríamos estar haciendo en lugar de ese scroll infinito que encima nos da ansiedad? Incluso podríamos estar descansando en lugar de mirar el celular (no siempre es necesario estar haciendo algo chicas). Les propongo que durante una hora por semana apaguen el teléfono, silencien notificaciones, pongan música o disfruten el silencio e intenten leer sin interrupciones. No importa qué, puede ser una revista, una novela de aventuras, cuentos infantiles o un ensayo. Lo importante es que lean sin otros estímulos cerca y sin recurrir a pantallas. Lean en papel, por lo menos por un tiempo. Hay algo hermoso de los libros en su formato más puro; la textura, el peso, el ritual. Prueben hacer esto durante un mes: una hora, una vez por semana. Van a notar el impulso por seguir leyendo y quizás esa hora semanal se convierta en dos, en tres, o en más.

  1. El altar: yo llamo ¨altar¨ al espacio de mi casa que está destinado para leer. Me he mudado más de diez veces y siempre me ocupé de tener mi altar, un lugar cómodo, con la mejor luz posible y donde tener acceso fácil a mis libros favoritos y a las lecturas que quiero abordar. Puede ser un almohadón en el piso al lado de tu biblioteca, un estante en la pared cerca de la ventana o tu mesa de luz. La única condición es que sea cómodo, que a vos te guste estar ahí y que nadie lo ande tocando o desordenando (a excepción de los gatitos! a mí me encanta leer con Delincuente por ejemplo, me relajo mucho más con mi gato a upa) Llevale ofrendas: flores, cuadros, velas. Decoralo, hacelo tuyo y usalo para esa hora por semana en la que te vas a entregar a la lectura.

  1. A conciencia: Como ya saben, a mi me encanta subrayar los libros y descubrí que es una forma de concentrarme aún más en la lectura. Subrayen (aunque sea con lápiz), hagan anotaciones al márgen, usen post it. Tengan siempre lapicera a mano, incluso un cuaderno exclusivo para anotar pensamientos y hacer listas de los próximos libros que desean leer. Si quieren ir un nivel más, pueden usar bitácoras literarias o llevar un diario de lecturas.

  1. Experiencias de lujo y nuevos entornos: construyan un evento especial alrededor de la lectura. Además del altar, podemos pensar y descubrir otros espacios donde leer o conectar con los libros. Bibliotecas, cafés, parques y jardines. A mi me encantan las librerías y quedarme conversando con los libreros. Hay quienes disfrutan de ir a tomar un café y leer al sol. Las vacaciones también son un gran momento para conectar con los libros.

  1. Compartir: leer en compañía, virtual o presencial, es hermoso y superador. Recomendar y que te recomienden, compartir gustos y pensamientos con otros lectores, formar parte de clubs y comunidades lectoras. En Lulú Reads tenemos varias plataformas donde pueden conectarse y contactarse: anímense a dejar mensajes en nuestro substack y redes sociales!

  1. Libros para superar el ¨bloqueo de lector¨:

Isla de metal - Malén Denis: una autora muy cercana a mi corazón. Antes de leerlo no sabía que la poesía podía ser tan adictiva.

Los Cuentos de Eva Luna - Isabel Allende: cuentos atravesados por el realismo mágico, personajes femeninos complejos y una sensibilidad política potente. Cada historia es una maravilla en sí misma, y en conjunto, inolvidable.

La hermana menor, un retrato de Silvina Ocampo - Mariana Enriquez: una revisión sensible, rítmica y reveladora sobre la escritora argentina (escrita por otra gran escritora argentina).

Gracias por leer con nosotras!

Queremos saber si algo de esta guía les sirvió o resonó, esperamos sus consultas, dudas y comentarios.

Jimo Soriano - Girl at Heart