¿Es leer el nuevo lujo silencioso?

Desde que empezamos el Club Literario nos dimos cuenta que leer se puso de moda. A mi no me sorprendió; tengo un tercer ojo para detectar tendencias. Y para bien o para mal, la lectura se convirtió en una trend igual que los Labubus o el estilo Coquette.
Pero Lulú Reads no es el resultado de una tendencia pasajera como vestirse de bibliotecaria o compartir en redes sociales una pila imposible de libros coloridos. Nuestro club nace del deseo genuino de recuperar el amor por leer.
En un contexto donde el ¨contenido¨ dura menos de un minuto, hacer de leer un hábito saludable puede resultar un desafío. ¿Quién tiene tiempo para leer un libro por mes? Me hice esa pregunta muchas veces. Otra frase muy escuchada, utilizada por Book of the Month en su última campaña es: Ya nadie lee.
Pero las personas leemos. Los jóvenes leen. Las mujeres leemos mucha ficción pero también ensayos y memorias. Los niños leen. Ayer estuve paseando por calle Corrientes a la noche y las librerías estaban llenas. El interés está ahí, los libros están ahí, de hecho se están editando y publicando cada vez más títulos. Entonces ¿por qué seguimos insistiendo en que la gente no lee?
Más allá de la respuesta obvia sobre la cantidad de contenido que se genera y se consume de forma rápida en las redes sociales, las infinitas plataformas para ver películas y series, el trabajo (o la falta de) y las preocupaciones del día a día (que son muchas), creo que repetimos que ¨la gente no lee¨ porque las que sentimos que no leemos lo suficiente somos nosotras y eso nos genera cierta sensación de culpa o inconformidad. Nos encanta leer, pero hoy la lectura también se ve atravesada por una sensación de obligación a ser productivas y sobre todo, a aparecer en redes sociales haciendo algo. Sin embargo, leer es simplemente leer.
Otro gran problema es que en nuestro país un libro nuevo tiene un precio que no siempre es accesible. Para quienes los libros son una pulsión de vida, es necesario buscar nuevas formas de obtenerlos cuidando el bolsillo. A mi me gustan mucho los libros usados (más aún si están subrayados por el dueño anterior), pero también me encanta prestar libros, intercambiarlos: el trueque literario es una hermosa forma de conectar con la lectura (y con los otros) sin irnos de presupuesto. La inversión en libros es algo de lo que no me arrepiento y es, de alguna forma, el gran gusto que me doy. Sin embargo, podemos pensar alternativas que se adapten a diferentes contextos e intereses.
Más allá del precio, detecto una transformación más profunda en torno a la lectura: lo offline y lo analógico se han convertido en el nuevo lujo. El silencio, el tiempo para la creatividad o, incluso, la posibilidad de estar sin el celular empiezan a funcionar como signos de época, donde desconectarse de la lógica de las redes se vuelve, en muchos casos, un privilegio de clase.
En este contexto, la lectura emerge también como tendencia del momento. Aparece asociada a clubes literarios impulsados por figuras públicas como Dua Lipa, a objetos y accesorios vinculados al universo del lujo y la moda, y a contenidos que proponen estéticas identitarias (un ejemplo: ¨cómo vestirse según determinada autora o personaje¨) A esto se suman los creadores de contenido que consumen y reseñan imposibles cantidades de libros en formatos breves, diseñados para captar atención en plataformas como TikTok.
Entonces se consolida un fenómeno que podríamos llamar “lectura performática”: prácticas donde leer (o simular que se lee) se vuelve un acto visible, pensado para ser mostrado. La lectura deja de ser solo una experiencia íntima para convertirse también en una imagen que circula y que construye identidad en el espacio tanto digital como analógico.
Leer ahora es cool. Leer ahora es un acto estético. Y ahí aparecen las feroces reglas que vienen con toda tendencia, esas que nos terminan limitando, incluso ante una actividad maravillosa que, de por sí, ya solíamos disfrutar. El acto de leer al convertirse en lujo, deja de ser para todo el mundo. Son las “condiciones” para encarar la lectura las que la transforman en un privilegio, y no el acto en sí mismo.
Los libros no pueden ser un objeto inaccesible. La lectura es un bien común y un hábito maravillosamente cotidiano, no un privilegio de clase. No necesitamos ir a un café de especialidad para leer, ni tener muchísimo tiempo libre, no estamos obligados a leer en un espacio perfecto con velas caras y decoración instagrameable. No tiene sentido leer para que los demás nos vean como personas más intelectuales o elevadas. Leer es un acto de generosidad para con uno mismo, es el puente hacia la cultura y la imaginación y sobre todo, es una forma de resistencia colectiva. No sé si leer nos hace mejores personas, pero estoy segura que ayuda a lograr una conexión profunda con uno mismo y con los demás.
Este club es un espacio gratuito que propone no solo lecturas sino también temáticas alrededor de los libros. Es una invitación para leer, sí, pero también para reflexionar, conversar, profundizar y conectar con otras mujeres a quienes la literatura y sus imaginarios las atraviesa de alguna forma.
Leer no es un acto estético ni performático; es un acto revolucionario que nos trae dignidad, creatividad y empatía.
Las esperamos en el próximo encuentro virtual de Lulú Reads el sábado 25 de abril a las 11 am. Para asistir solo tienen que anotarse AQUÍ.
El libro que estamos leyendo es La Casa de los Espíritus de Isabel Allende

Gracias por leer con nosotras!
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BONUS TRACK - BONUS TRACK
Les dejo una lista de dónde conseguir libros usados, además de algunas librerías y editoriales de Argentina que me encantan:
Librerías de usados que están cerrando sus puertas pronto:
Librerías de usados:
Feria de libros Plaza Italia
Feria de libros Parque Rivadavia
Librerías/editoriales locales que me encantan:


Argentina
España
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