A muchas les parecerá un delito, pero a mí subrayar los libros me encanta. Y no solo es un placer - algo culposo, debo admitir - sino que también es una necesidad, una forma de volver una y otra vez a aquello que me conmovió. Creo que somos las frases subrayadas de todos los libros que leímos y si soy fiel a mi propia creencia, yo soy mitad Buscando a Alaska y mitad La Princesita.

Ya les conté la historia detrás de La Princesita de Frances Hodgson Burnett; mi papá me lo regaló cuando era chica y se convirtió en una lectura adictiva, recurrente y constitutiva de mi identidad. Es, sin dudas, el libro de mi vida. Al igual que Mujercitas, lo he leído más veces de las que puedo contar y se ha convertido en una novela de confort pero también de reconexión con una parte mía aún más sensible y profunda que la que se deja ver en lo cotidiano. Es complejo hablar de esa profundidad intangible, que es parte del universo de lo íntimo, de lo que crece desde adentro, de las emociones que nos forman. Es maravilloso el sentimiento que resurge cada vez que vuelvo a este libro en particular: lo familiar y nostálgico de mi propia historia se entrelazan con las voces de una ficción que nunca deja de conmoverme.

¨La Princesita¨ Alfonso Cuarón, 1995

Creo que encontré una edición manoseada de Buscando a Alaska en una casa en la playa, hace más o menos diez años. Lo tomé prestado sin saber que sería el comienzo de una larga relación literaria entre quien les escribe y un autor que terminó por convertirse en uno de mis favoritos. Yo ya no era una adolescente y la verdad es que nunca había leído a John Green - si no lo conocen, John Green es considerado uno de los escritores más influyentes y reconocidos de la literatura juvenil contemporánea - porque aún siendo consumidora orgullosa de historias coming of age y relatos adolescentes, el furor por The Fault in our Stars no me había tocado de cerca. De hecho, me estoy dando cuenta ahora, ese es el único libro de John Green que - aún- no leí. Ni el viento empedernido de la costa atlántica, ni los estímulos del veraneo juvenil, incluso la oscuridad de una habitación compartida, lograron impedir que yo siguiera leyendo esta novela adictiva, que es ni más ni menos la ópera prima del mencionado autor. Me había enamorado profundamente del universo de este escritor, uno de los pocos varones que leo con la tranquilidad que me trae reconocerme en su prosa cálida y neurótica, en sus personajes chispeantes, y en su propia personalidad atravesada por la ansiedad y un interés profundo por encontrar la belleza de lo cotidiano aún en la fragilidad del mundo.

“Yo cuento historias para no olvidar quién soy. Mientras las palabras vivan en mí, nada puede vencerme.” La Princesita

A simple vista, la elección de éstas lecturas en el marco de nuestro club literario no hacen mucho sentido. ¿Qué tienen en común una historia situada en la Inglaterra victoriana, en un colegio de señoritas, con el relato en primera persona de un adolescente en Alabama que busca sentido en las últimas palabras de personas famosas? Además de ser mis libros favoritos, claro.

Plot twist!

Voy a intentar desarrollar sin spoilers, ya que, para empezar, lo que ambas ficciones comparten es un plot twist sumamente relevante y no quiero arruinarles la experiencia a quienes todavía no han terminado de leer los libros. En el caso de La Princesita, incluso quienes hayan visto la película de Alfonso Cuarón - que de más está decir es una hermosura absoluta - si no han leído el libro, no conocen la historia completa. Odio tener que ser yo quien les diga esto, pero se están perdiendo de muchas cosas maravillosas, terribles y extraordinarias. En el libro pasa algo tan trascendental, tan dolorosamente humano, que la historia gana en profundidad y relevancia. Seguido de este plot twist principal, aparecen nuevos personajes y acontecimientos que en el escrito tienen un desarrollo algo distinto y bastante más profundo. Quiero aclarar que a mí la película me encanta, es una pieza de una fineza y magia que logra trasladarnos al universo sugerido por la autora, sin embargo, insisto en que lean el libro primero porque la historia original es bastante distinta y la narración en sí, maravillosa.

¨La Princesita¨Alfonso Cuarón, 1995

En el caso de Buscando a Alaska, que exista un plot twist no es sorpresivo: el libro está escrito en dos mitades, la primera comienza con la palabra ANTES y la segunda, con la palabra DESPUÉS, dejando en evidencia que entre ambas sucede algo trascendental. A su vez, cada capítulo se titula haciendo referencia a ésto - el primero, por ejemplo: ¨Ciento treinta y seis días antes¨ y el último: ¨Ciento treinta y seis días después¨ - confirmando un punto de inflexión del cual no podemos escapar.

“Imaginar el futuro es un tipo de nostalgia¨ Buscando a Alaska

La miniserie de ocho capítulos es muy fiel a la novela en cuanto a los hechos, incluso a la sensación de nostalgia y euforia adolescente ayudada por un casting acertado y un soundtrack espectacular, sin embargo leer primero el libro tiene un impacto inevitablemente más sorprendente. Además, los diálogos y sobre todo los monólogos interiores - tan difíciles de trasladar a la pantalla - son de una honestidad tan refrescante que nos hacen sentirnos parte de este grupo de amigos y de su historia.

¨Buscando a Alaska¨2019

Internados, laberintos y el Gran Quizás

Ya les conté que tengo una fascinación por los colegios pupilos. Hay un encanto particular en las adolescencias conviviendo juntas, en ese pijama party eterno que proponen éstos títulos - y tantos otros (Harry Potter, les suena?) - donde el escenario de encierro trae consigo nuevas posibilidades y descubrimientos convirtiéndose en un microcosmos independiente a la vida de los adultos.

La Princesita narra la historia de la pequeña Sara Crewe, una niña sensible de gran imaginación que llega a un internado para señoritas tras haber crecido bajo el cariño y los cuidados de su padre, un acaudalado capitán del ejército. Su gran pasión por los libros y su facilidad para inventar historias fabulosas hacen que se destaque entre las alumnas del colegio, liderado por la rígida y ambiciosa Miss Minchin. Cuando el ya mencionado plot twist hace que su situación privilegiada cambie por completo, nuestra protagonista deberá valerse de su propia imaginación para sobrevivir a la crueldad del mundo. La narración explora la fuerza de la amistad, la resiliencia y el poder de la fantasía como refugio frente a la adversidad.

¨La Princesita¨Alfonso Cuarón, 1995

En Buscando a Alaska nos encontramos con una voz masculina adolescente como narradora, Miles Halter, nuestro personaje principal algo tímido y ansioso que decide por cuenta propia ir a estudiar a un colegio pupilo en Alabama. Ambientada en principios de los 2000, no hay celulares en el horizonte inmediato y las travesuras típicas de la edad fomentadas por un contexto de independencia y naturaleza cercana - el instituto tiene un bosque que funciona como un espacio de libertad y complicidad para el grupo de amigos - son el hilo conductor para retratar la adolescencia y el pasaje a la adultez. Miles tiene el don de recordar las últimas palabras de personajes célebres y acude al instituto en busca de Un Gran Quizás, inspirado por las supuestas últimas palabras del poeta francés François Rabelais: “Voy en busca de un Gran Quizás”. Así es como conoce a sus nuevos amigos entre los cuales encontramos a la encantadora y enigmática Alaska Young, una adolescente que colecciona libros - los cuales apila como torres en su pequeña habitación - es una gran contadora de historias y la mente creativa detrás de las imaginativas travesuras que se proponen llevar a cabo a lo largo del año escolar. Histriónica y esquiva, Alaska oculta un secreto que deja entrever cuando lo desafía a Miles a descubrir las últimas palabras de Simón Bolívar, expuestas en uno de sus libros favoritos de Gabriel García Márquez. ¿Cómo voy a salir de éste laberinto? se supone que fue el último suspiro de Bolívar, y quizás una de las preguntas más poderosas que puede hacerse un adolescente atormentado por su propia tristeza.

¨Buscando a Alaska¨2019

La premisa del laberinto los acompaña a lo largo de toda la historia mientras atraviesan las vicisitudes de la adolescencia: romances, nuevas experiencias y la búsqueda del sentido de la vida se articulan con dinamismo y desenfado. Cuando llega el inevitable plot twist que divide la historia a la mitad en un antes y un después que lo cambia todo, se introducen nuevas temáticas: los duelos en la juventud, el lado más oscuro de el gran quizás y la importancia de la amistades - incluso las más inesperadas - para atravesar el miedo y el dolor. La belleza de este libro radica en sus formas sensibles, brutales y honestas, que no solo nos dejan una historia cautivadora y maravillosa, sino también una infinidad de frases dignas de ser subrayadas.

La imaginación como refugio

Si bien Alaska no es la protagonista oficial de la novela de John Green, lo es en mi corazón, por lo cual así será tratada en éste análisis. Tanto Alaska como Sara son jóvenes imaginativas y carismáticas que tienen más en común de lo que se espera. Si bien la primera tiene una construcción un tanto más oscura y compleja debido a su naturaleza adolescente, ambas son seres sensibles atravesados por las heridas de abandono y la soledad. La orfandad - tanto real como simbólica - las une, al igual que su pasión por los libros y su facilidad para contar historias.

¨La Princesita¨Alfonso Cuarón, 1995

El desarrollo de ambos personajes está marcado por las ausencias, los duelos y las formas de atravesar la perdida en la juventud. Sara, una niña privilegiada y generosa con una capacidad imaginativa muy llamativa para su corta edad, se enfrenta a cambios inesperados que ponen en juego su inocencia, viéndose obligada a crear mundos más amables para sobrevivir, recurriendo a la fantasía como motor de resistencia. Inventora de cuentos fantásticos que llaman la atención de las otras alumnas, su don para narrar se convierte no solo en deseo sino también en necesidad al ver su mundo cambiar por completo. Intentando no perder la ternura y la bondad pese a dificultades tan indecentes como el hambre y la humillación, Sara se sostiene gracias a la fuerza de un mundo interior lleno de magia.

“Las cosas más hermosas siempre se pueden encontrar en la imaginación, incluso cuando alrededor todo parece oscuro.” La Princesita

La un poco más irreverente Alaska Young se nos presenta hipnótica y hermosa hasta que se devela su secreto: un dolor profundo que la atraviesa volviéndola vulnerable, de un momento para el otro, ante nuestros ojos. En su propia forma tormentosa e impetuosa, Alaska resiste en un mundo que siente incomprensible y asfixiante. Son los libros y las historias de sus propias aventuras quienes la ayudan en su intento de escapar de su laberinto de sufrimiento. Sus amigos - ese grupo pintoresco adicto a la elaboración de planes creativos para atormentar al internado - se convierten en sus aliados de la imaginación y testigos de la maravilla de su ingenio.

Alaska es una chica perspicaz, interesada por las cuestiones filosóficas del mundo, insoportablemente profunda, encantadora e irresistible. Sin embargo, son su fragilidad y su tristeza las que terminan revelándola como un personaje entrañable e imposible de olvidar.

¨Buscando a Alaska¨2019

Tanto Sara Crewe como Alaska Young encarnan una fuerza que inspira, incomoda y transforma a los demás. Una desde la ternura victoriana, la otra desde la crudeza contemporánea; dos registros distintos que coinciden en mostrarnos a adolescentes atravesadas por el duelo, capaces de hallar en los libros y en el acto de contar historias un modo de resistir, recordar y reinventarse. La amistad y el poder de la imaginación se hacen refugio en dos historias exquisitamente narradas, que sin subestimar al género juvenil, se atreven a regalarnos honestidad y profundidad, recordándonos que la magia aparece cuando más la necesitamos.

Gracias por leer conmigo! Tengo muchas ganas de saber qué piensan de mis dos libros favoritos, espero sus comentarios!